25 nov 2010

“Historias de mucho amor y mucha gloria y con sabor a zanahoria…” ©

Esta era la llave de entrada al primer mundo de magia, imaginación, travesuras y aventuras que me regaló mi papá (el Apachín), durante muchos días de infancia entre un trayecto y otro, que me han servido siempre de refugio y pretexto para re-encontrarme y no olvidar la grandeza de las cosas sencillas.


Gracias siempre por la complicidad, primero de mi padre y siempre de mi Compañero de Viaje.

“Gliptodón, el tragón” © es una de las tantas historias hechas a cachitos, mientras esperábamos a mi mamá regresar al coche con el pan calientito. Muchos años después, fue una sorpresa descubrir a Gliptodón en una mancha de chapopote y darme cuenta, simplemente, de que era él. Para mi sorpresa las únicas 2 personas que también conocían la historia (mi papá y mi hermana), en cuanto lo vieron ¡lo reconocieron…! Es increíble como los personajes que guardas en el corazón simplemente aparecen a la vuelta de la esquina.



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